Cuaderno de Bitácora

Está es la historia de dos navegantes, llamémosles Tranki y Cojo, que un buen día emprendieron un viaje que cambiaría sus vidas. Este el relato en tiempo real de lo ocurrido.

31-03-2010 / Camino de Cangas

Eran las 12:20 de una típica mañana lucense lluviosa, en la ciudad de Viveiro, dos jóvenes intrépidos comenzaron lo que sería una larga aventura. Camino de Ferrol a 15km del punto de partida aconteció la primera de las curiosidades en las que se verían envueltos, un camión que viaja desde Alemania con dos conductores brasileños se hallaba cruzado en la vía por la que circulaban ocupando dos carriles de la misma, con buena fe y voluntad nuestros protagonistas se detuvieron a ofrecer ayuda, como no podía ser de otra forma, esta fue aceptada.

El problema radicaba en que el camión se había quedado sin combustible, sin más dilación uno de los camioneros fue llevado por nuestros gentiles personajes hasta la gasolinera más cercana con el fin de solucionar su problema. En el trayecto tuvieron la oportunidad de aprender que un camión consume aproximadamente 3 litros por kilómetro, dato que sin duda les impresionó, así como la capacidad del depósito que alcanzaba los 1400 litros. Tuvieron oportunidad también de conocer un poco al conductor que les acompañó pudiendo saber que éste era de Salvador y que tenían como propósito llegar hoy hasta Portugal. Tras remediar el problema de los desconocidos desvalidos prosiguieron su camino.

Bajo un aguacero consiguieron llegar a su destino, no sin un retraso considerable debido a las inclemencias del clima y a su carácter samaritano.

Allí se abastecieron de todo lo necesario para llevar a cabo la odisea que les esperaba.

Antes de salir dirección a su destino final, pudieron degustar una magnifica tortilla que con gran cariño les cocinó una bella damisela, por ello quedaron enormemente agradecidos.

El trayecto de Ferrol a Cangas transcurrió sin ningún sobresalto, destacar el brusco cambio de tiempo y temperatura, la temperatura en la ciudad de partida era de 6ºC con una lluvia intensa y en el destino lucía un día de claros y nubes con 12ºC maravillosos.

Al llegar el esperado reencuentro con los conocidos, esas entrañables personas que hacen de un día normal una fiesta. Poco a poco más amigos iban llegando hasta lo que son las instalaciones de un club náutico, alegría, bromas, las típicas triquiñuelas de los que llevan largo tiempo sin parlamentar.

Sin mucho que destacar, salvo la afanosa tarea de la preparación de lo que es la herramienta de diversión, se desvaneció el resto de aquella tarde.

La cena llegó en su justo momento, y con ella la puesta al día de lo ocurrido en ausencia Tranki y Cojo en anteriores eventos. Con el estómago lleno y el cielo despejado solo restaba un refrigerio, éste no sería lo esperado, no por ser desagradable, sino, porque fue el único, ya que esperaban alargar la noche con más de una “copichuela”, lo que no pudo suceder debido a que un miércoles en Cangas se ve que solo se duerme, sin más se dispusieron a dormir en una gélida furgoneta aparcada a la vera del mar, donde se despertarían con el sonido maravilloso del bullicio de otros navegantes.

Este era el fin de una hermosa jornada, que aunque poco productiva, fue muy entretenida.

YA ERA JUEVES


1-04-2010 / Cumpleaños de Cojo.

Este era un día especial. Cojo cumplía años y ese hecho convertía un día normal en una fecha señalada, ambos se levantaron en un entorno frío pero con una calidez especial, habían dormido en una furgoneta aparcada en el puerto. Lo primero que observaron fue el bullicio típico de un día de regata, gente adujando barcos, saludos de los recién llegados, un ambiente especial que sólo se vive en estas ocasiones. Rápido se levantaron para unirse a los demás y formar parte del devenir de la regata.

La mañana transcurrió entre saludos y la medición del material que deberían usar en la regata. El tiempo no perdona y la lluvia hizo de nuevo acto de presencia, algo que no redujo las ansias de nuestros protagonistas. Tras diversas conversaciones con los diferentes compañeros de aventura que en esta ocasión formaban parte del cuerpo deportivo y técnico de la regata, y con quién sólo acude a observar o acompañar, se dispusieron a preparar su embarcación, pues en este primer día de competición había de realizarse una de las nuevas pruebas que en este campeonato tendría lugar, una prueba de velocidad, esta consistía en un tramo a recorrer entre dos puertas colocadas en el mar.

La tarde en la que el clima mejoró y el viento hizo un moderado acto de presencia los barcos comenzaron a salir al agua para participar en la prueba y para probar sus posibilidades para la verdadera competición, se comenzaba a respirar un ambiente de regata en el puerto, no tardaron en acompañar a los demás Tranki y Cojo, quienes querían comprobar, tras mucho tiempo, como el barco respondía.

Tras unas pruebas y una ligera puesta a punto se dispusieron a correr el tramo en el que se disputaba la prueba de velocidad. En la primera pasada no se sintieron muy satisfechos pero habían podido comprobar que los predecesores no lo habían hecho de modo mejor.

Tras comprobar que Cojo a pesar de su lesión podía navegar se volvieron sin dilación a tierra, una vez en el puerto, simplemente recogieron y endulzaron el material, operación tras la cual se dieron una ducha y degustaron un rica 1906.

Durante este periodo, Pablo Cabello, nuestro líder, se acerco señalando a nuestros protagonistas y éstos, sorprendidos, pues no entendían la reacción, preguntaron. La respuesta a tal dilema no era otra que el haber ganado la prueba de velocidad antes citada.

Juntada ya la alegría de la victoria y el ansia de celebrar el cumpleaños de Cojo hicieron los preparativos para la celebración.

La cena preparada contó con la presencia de varios extremeños y un asturiano que sin duda dieron muestra de su cordialidad, pues fueron los que acudieron a la celebración que nuestros aventureros habían previamente planteado.

Tras dicha cena, salieron a comprobar nuevamente la marcha de Cangas, la cual les volvió a decepcionar. Pudiendo asegurar que el ansia de aventura solo residía en un asturiano y dos norteños gallegos que finalmente juntos se fueron a dormir, no sin antes recoger Cojo un foque que, a causa del viento reinante, se estaba deteriorando por flamear sin control, dando muestras de su buen hacer para con los demás.

Tras este contratiempo y sin más dilación se dispusieron a dormir.

YA ERA VIERNES


2-04-2010 / Primer día de competición

Despertaron Tranki y Cojo con el bullicio de la regata en un día lluvioso y ventoso como hasta ahora no había habido desde su llegada, cuando con el rabillo del ojo miraron fuera de la furgoneta, muchos de los regatistas estaban ya preparados, vestidos y con el barco medio montado, esto les sorprendió pues era aún temprano, pero, sin demora se levantaron para no ser menos que los demás. Acusaron en exceso la mala calidad de la bebida servida en Cangas, pues su cabeza no estaba todo lo entera que esperaban.

Pronto descubrieron que la regata estaba aplazada, hecho que Cojo aprovechó para retomar el sueño perdido.

Por otra parte, Tranki pasó a formar parte de la espera inquieta que en estas ocasiones se ha de sufrir.

Aprovechando la espera tuvo lugar la reunión ordinaria anual de la clase Vaurien en la que se trataron temas que a los lectores seguro no interesan, estado de cuentas, situación de la clase en el mundo, próximas regatas, etc.

Tras este breve inciso Cojo retomó de nuevo su sueño, debía gustarle lo que en trance estaba viviendo.

Pronto nos sobresaltamos con un bocinazo que arriaba la señal de aplazamiento y que hizo que la flota se movilizase, velas flameando, gente corriendo, nervios… Lo que se esperaba fuese una pronta salida al mar se quedó en un amago, acontecimiento que nuestros protagonistas aprovecharon para consumir un refrigerio en el bar antes de que nadie les robara su sitio.

El grupo fue aumentando, y cuando todos estaban esperando que la regata en el día de hoy llegase a su fin, otro bocinazo puso en alerta a todos, pues la incredulidad era el sentimiento reinante en la flota, eran las 5 de la tarde y el pensamiento unánime era la cena.

La prueba transcurrió con numerosos sobresaltos para los aventureros de nuestra historia, el largo periodo de tiempo que habían permanecido en dique seco acabó por jugarles una mala pasada, salvando por los pelos los muebles gracias a una discreta remontada, lo que no les quitó el sentimiento de culpa, pues debido a su ineptitud se vieron afectados otros regatistas que sin enfadarse les esquivaron, por ello se sintieron agradecidos y aliviados.

Posteriormente hubo otro amago de salida que quedo definitivamente descartado al anularse el resto de pruebas del día y volver a tierra donde adujaron raudos y veloces su barco para poder disfrutar de una agradable ducha en agua caliente.

Por fin llegó la hora de la cena, aunque esta se retraso más de una hora, menos mal que la querida 1906 amenizó la espera. Tras esa hora trasladaron la comida al lugar donde sería degustada, allí la flota esperaba ansiosa y hambrienta. Tras colocar todas las bandejas de comida todos los regatistas disfrutaron de una cena familiar a base de raya y espagueti boloñesa, platos servidos tras unos entrantes a base de jamón y delicias del mar. Al finalizar la cena se recogieron las mesas, pues en dicho local debían dormir gran parte de la flota.

Tras un día agotador, un colacao, una cerveza y a dormir.

YA ERA SÁBADO


3-04-2010 / El día fatídico

Como los anteriores, el día comenzó en una furgoneta, bien descansados amanecieron de nuevo en el puerto de Cangas. Eran las 9 de la mañana y ningún regatistas había dado señales de vida. Un rico croissant dio los buenos días a nuestros aventureros.

Poco a poco el bullicio se fue apoderando de las instalaciones, los barcos comenzaban a izar sus velas, era el preludio de un día de regata de mucho viento. No tardaron en salir al agua.

La primera manga transcurrió con normalidad y con un mal resultado al final. En la segunda prueba del día, cuando parecía que nuestros dos regatistas alcanzarían un buen resultado en la prueba el timón de su barco dijo “basta”, partiéndose y obligando a una retirada forzosa. Amablemente y a toda velocidad los remolcaron hasta tierra, allí resignados se dieron una ducha caliente y se dispusieron a disfrutar de una deliciosa comida en el bar del club, premio merecido tras tal decepcionante regata.

Nunca un hecho de tal magnitud ha afectado a quien en esta narración es protagonista, por lo que no se lo tomaron mal, no así aquellos que por afán competitivo se sentían decepcionados de su actuación, las pretensiones y los objetivos de Tranki y Cojo siempre han sido el pasárselo bien, y es mas fácil de conseguir que cualquier objetivo deportivo.

La tarde transcurrió aburrida sin nada que hacer. Hay que destacar la amabilidad de Jacobo que raudo encontró un timón de su propiedad con el que Tranki y Cojo podrían navegar al día siguiente.

Tras unas cervecitas Cojo decidió tomarse un descanso en forma de siesta, en este momento, y acompañado, Tranki tomó camino de la sede vieja del club donde estaba hospedada gran parte de la flota, su idea era la de pasarlo bien, cual fue su sorpresa cuando al llegar pasó a formar parte de la organización, acudió a ayudar en la compra de la cena, posteriormente en la preparación del local que sería testigo de la comilona, y por si eso fuera poco, con Cojo ya como colaborador, se encargaron de ir a buscar las viandas de la noche.

Durante la cena las típicas conversaciones que ponen al día a aquellos que llevaban alejados del mundo un tiempo, las bromas típicas y los chascarrillos de cualquier regatista. Cuando la cena tocaba a su final se produjo el sorteo de una vela, un spy, el método del sorteo fue el bingo, el agraciado fue un barco portugués que con gran alegría salto de la silla para anunciarlo, con anterioridad la línea fue premiada con una gorra de la Flota Vaurien Galicia.

Para finalizar el acto tuvo lugar la entrega del premio de la prueba de velocidad que nuestros protagonistas habían ganado el día del cumpleaños de Cojo, este consistió en una camiseta y una sudadera de la Flota Vaurien Galicia.

Cuando todo acabó hubo que devolver los aperos sobrantes de la cena, de lo que se encargaron los aventureros. En cuanto todo estuvo en su sitio se encaminaron al centro a tomar un refrigerio, pronto Tranki se retiró cansado pero Cojo se encargo de mantener el pabellón bien alto y decidió permanecer de “fiesta” hasta que considero oportuno.

YA ERA DOMINGO


4-04-2010 / El retorno a casa

El día comenzaba como los demás, dentro de una furgoneta y observando la actividad exterior, eran las 9 de la mañana, nuestros protagonistas no podían desayunar pues a esa hora la cafetería del club náutico aún no estaba abierta, cuando parecía que el viento no iba a hacer acto de presencia la orden de salir al agua cayó como un jarro de agua fría, eran sólo las 10 de la mañana y la actividad se hacía intensa en el puerto, los barcos comenzaron a descender la rampa y los nervios afloraban en la flota, se dilucidaría el campeonato en el último día.

La regata no fue mal para los aventureros que con un timón prestado afrontaban el último día con la intención de mejorar su actuación. Así fue, consiguieron meterse entre los diez primeros barcos en las dos pruebas que se celebraron con un viento que a priori no favorecía a Tranki y Cojo debido a su peso.

Contentos y satisfechos decidieron volver a tierra cuando aún no se había dado fin a las pruebas, éstas poco tardaron en aclararse, y ya todos volvían a tierra cuando nuestros dos dicharacheros protagonistas entraban en puerto.

Recoger el barco y cargarlo para el viaje fue un proceso rápido, con mucha hambre, pues eran las 5 de la tarde y aún no habían comido nada, se encaminaron a degustar los refrigerios previos a la entrega de trofeos, ésta tuvo lugar en medio de una gran expectación, nuestros protagonistas volvieron a ser protagonistas al repetirse en público la entrega del premio de la prueba de velocidad.

En cuanto la entrega terminó llegaron las despedidas, quedaba por delante un largo viaje y pronto se encaminaron a Viveiro donde terminaba esa noche la aventura.

Con la ayuda de Javi, el hermano de Cojo, descargaron el barco en su club y ordenaron el material en el hangar del mismo, fue un proceso más rápido de lo esperado pero ya eran las 11 de la noche. Pronto se encaminaron a casa, cansados, deseosos de dormir pero aún quedaba la ardua tarea de ordenar la furgoneta, ésto consistía en desmontar la cama y colocar los asientos de la misma. Tranki llevó a casa a Cojo y a su hermano y por fin se podían ir a dormir.

YA ERA LUNES.

Así terminaba la aventura en la que nuestros protagonistas se convirtieron en historia viva del Vaurien, los primeros en ganar una prueba de velocidad en esta clase, convirtiéndose así en los más rápidos de España y parte de Portugal.

Sin más acaba esta historia con los aventureros contentos y agradecidos a todos los que hacen posible que cada regata sea una verdadera satisfacción.

La moraleja que se desprende es que cualquiera se lo puede pasar igual de bien que ellos, para ello sólo hay que acudir a una de estas citas que a lo largo del año tienen lugar en diferentes lugares de nuestra geografía.

Visitas: 110

Comentario por Pablo el abril 6, 2010 a las 5:41pm
De lectura imprescindible, gracias por este bonito relato.
Comentario por Jacobo el abril 6, 2010 a las 8:28pm
Totalmente deacuerdo con Pablo.Espero que sea leido por todos los miembros de la pagina.
Comentario por Rafa García-Iturri el abril 6, 2010 a las 8:57pm
Estos del norte norte son la otia. Gracias por el relato. Como dice el lider....de lectura imprescindible.

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de AsVaurien España para añadir comentarios!

Participar en AsVaurien España

Próximas regatas

ENLACES BLOGSPOTS

Pincha en el enlace y podrás seguir toda la actualidad náutica de la mano de un vaurienista veterano José Cigarrán.

Historias diferentes

Video recomendado. Vivac en el Vaurien. Pasando la noche a flote. 

© 2021   Creado por AsVaurien España.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio

asvaurienespana@gmail.com